Dinero de vuelta

La deducción del IRPF por obras de eficiencia energética, y hasta cuándo

Tres deducciones distintas, tres exigencias distintas de ahorro y tres límites. Y una fecha que ya está cerca.

25 de agosto de 2026

Quien se plantea una reforma energética suele enterarse tarde de que parte del dinero vuelve por la declaración de la renta. No es una subvención que haya que solicitar ni un plazo al que haya que llegar antes que nadie: es una deducción del IRPF, y lo único que hace falta es que las obras cumplan un ahorro medido y estén pagadas dentro de plazo.

La fecha importa y conviene decirla primero: para una vivienda concreta, las cantidades tienen que estar satisfechas antes del 31 de diciembre de 2026. Para actuaciones sobre un edificio residencial completo, el plazo llega al 31 de diciembre de 2027.

Son tres deducciones y no se eligen: las decide la obra

La diferencia entre una y otra no está en el tipo de obra sino en cuánto ahorro se acredita, y ese ahorro se mide con dos certificados de eficiencia energética: uno anterior a la reforma y otro posterior, emitidos por técnico competente.

  • 20 % — reducir al menos un 7 % la demanda de calefacción y refrigeración de la vivienda. Base máxima anual de 5.000 €.
  • 40 % — reducir al menos un 30 % el consumo de energía primaria no renovable, o alcanzar una calificación energética A o B. Base máxima anual de 7.500 €.
  • 60 % — la misma exigencia de ahorro que la anterior, pero sobre un edificio residencial completo. Base máxima anual de 5.000 €, y hasta 15.000 € acumulados repartidos en los cuatro ejercicios siguientes.

La misma obra no puede dar lugar a la vez a la del 20 % y a la del 40 %: si el ahorro llega al 30 %, se aplica la segunda y no las dos. Y cuando la actuación es del conjunto del edificio y procede la del 60 %, tampoco caben las otras dos por esa misma actuación.

Qué significa esto en una reforma con criterios Passivhaus

Una rehabilitación que persigue el estándar EnerPHit no se queda en el 7 % de reducción de demanda: trabaja envolvente, carpintería y ventilación a la vez, y el salto de calificación suele ser de varias letras. Es decir, la deducción a la que apunta es la del 40 %, no la del 20 %.

Conviene entender qué significa la base máxima, porque es donde más gente se lleva una decepción. El 40 % no se aplica a toda la obra: se aplica a un máximo de 7.500 € al año. El techo de la deducción, por tanto, son 3.000 € anuales por vivienda, con independencia de que la reforma cueste veinte veces eso.

No es la diferencia entre poder hacer la obra y no poder hacerla. Es un descuento real que conviene no dejar sobre la mesa, y que se pierde por no haber pedido el certificado de antes.

Si todavía estás calculando si la reforma te encaja, la calculadora de coste te da la horquilla y el desglose: /calculadora-coste-passivhaus.

El error que deja a la gente fuera

El certificado de eficiencia energética anterior a las obras hay que tenerlo antes de empezar. Emitido después no sirve para acreditar la situación de partida, y sin punto de partida no hay ahorro que demostrar. Es un trámite barato comparado con la reforma y es lo único que no se puede recuperar una vez la obra ha comenzado.

Con el certificado posterior hay algo más de margen, pero también su regla: el certificado anterior no puede tener más de dos años de antigüedad respecto al momento en que se emite el nuevo.

Aviso de fecha: este artículo se escribió el 25 de agosto de 2026 y las fechas están contrastadas contra el texto vigente de la Ley 35/2006 del IRPF, disposición adicional quincuagésima. Los plazos de esta deducción se han prorrogado ya varias veces, así que si lees esto mucho después, compruébalo: hay páginas oficiales que tardan en actualizarse y en agosto de 2026 alguna seguía dando 2025 como fecha límite.

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