Comparativa
Casa convencional, prefabricada y prefabricada Passivhaus: qué se comprueba en cada una
Entre las tres cambia qué se verifica, en qué momento y con qué documento.
11 de septiembre de 2026
Las tres acaban en una vivienda con licencia, cédula y escritura. La diferencia está antes: en qué se exige demostrar sobre el consumo de la casa, cuándo se demuestra y si lo comprueba alguien de fuera. Esta comparación va por ahí; el precio tiene su propia página.
Lo que exige el Código Técnico a cualquier obra nueva
Desde la actualización de 2019 del Documento Básico de Ahorro de Energía, toda vivienda nueva en España tiene que ser un edificio de consumo de energía casi nulo. Eso fija límites de demanda y de consumo por zona climática, y un valor máximo de permeabilidad al aire. Para ese último valor el Código admite dos caminos: medirlo con un ensayo o justificarlo con un cálculo a partir de valores de referencia. Las tres casas de esta comparación pasan por aquí, se construyan como se construyan.
Lo que añade el estándar Passivhaus
El estándar fija cuatro límites propios —demanda de calefacción, demanda de refrigeración, energía primaria y hermeticidad— y, sobre todo, cambia quién comprueba: el cálculo se hace con la herramienta del estándar sobre el proyecto, la hermeticidad se mide siempre con un ensayo en la vivienda terminada, y la documentación la revisa un certificador independiente. La Plataforma de Edificación Passivhaus lo resume así: para asegurar que un edificio es pasivo «debe cumplir de forma estricta los requisitos del estándar y superar un proceso de verificación independiente».
Dónde entra la prefabricación
En ninguna de esas exigencias. La misma plataforma describe el estándar como prestacional: «no impone materiales ni soluciones concretas, sino que define unas prestaciones que el edificio debe alcanzar». Fabricar en taller cambia dónde se ejecuta cada parte —la envolvente se cierra bajo cubierta, las juntas y las instalaciones se rematan en la parcela— y cambia el calendario. Lo que hay que demostrar es idéntico.
Por eso la pregunta que separa las tres es quién comprueba el resultado y con qué. Una prefabricada de catálogo y una prefabricada certificada pueden salir de la misma fábrica: se separan en el ensayo final.
Las tres, lado a lado
| Convencional (CTE) | Prefabricada | Prefabricada Passivhaus | |
|---|---|---|---|
| Qué se comprueba | Límites del CTE por zona | Límites del CTE por zona | CTE + cuatro límites del estándar |
| Hermeticidad | Ensayo o cálculo de referencia | Ensayo o cálculo de referencia | Ensayo obligatorio, ≤ 0,6 h⁻¹ |
| Cuándo se calcula | En el proyecto | En el proyecto | En el proyecto, con PHPP, antes de fabricar |
| Quién revisa | Técnico del proyecto y ayuntamiento | Técnico del proyecto y ayuntamiento | Los mismos, más un certificador independiente |
| Dónde se ejecuta la envolvente | En la parcela | En taller; juntas en la parcela | En taller; juntas en la parcela |
| Documento final | Certificado energético | Certificado energético | Certificado energético y certificado Passivhaus |
Los plazos, medidos igual en las tres
Comparando solo la construcción, sin la licencia: una vivienda de obra convencional tarda de 8 a 16 meses desde la cimentación; una prefabricada, de 3 a 6 meses entre fábrica y montaje, y ese plazo no cambia por certificar el estándar. Lo que sí cambia con la prefabricación es que la licencia se tramita mientras la casa se fabrica, y en la obra convencional va delante.